Arriba de nuestras cabezas gira –a una altitud de 400km- una masa impresionante de unas 400 toneladas. Este gigante volador no es un asteroide perdido, sino la Estación espacial internacional (ISS), en órbita alrededor de la tierra. El laboratorio está habitado permanentemente por un equipo de seis astronautas. En diciembre del 2010, un reloj suizo –el Zenih El Primero Striking 10TH- despegó a bordo de un cohete ruso Soyouz, lanzado del cosmódromo de Baïkonour, en Kazakhstan. Es en el marco de un programa de la Agencia espacial europea que este cronógrafo de alta precisión ha sido puesto en órbita, al seno del modulo Columbus, por intermedio de un astronauta europeo.
Desde sus orígenes, la manufactura relojera suiza Zenith hace prueba de un espíritu visionario, un espíritu de pionero. Ella ha acompañado siempre a los descubridores y exploradores, guiando por ejemplo a los marinos en sus expediciones –los cronógrafos de marina de la marca servían para calcular la posición de los navíos en el mar – después asistiendo a los pilotos o a los descubridores de los polos. Era natural para Zenith asociar a esta nueva y gran aventura humana: la conquista del espacio (anotando que unas marcas como Omega o Fortis invertían ahí igualmente).
El cronógrafo Zenith El Primero Striking 10th, ha pues tomado su lugar a bordo del cohete Soyouz quien lo llevó a reunirse a la Estación espacial. Recordemos que el regulador El Primero fue el primero del mundo en batir a 10 alternancias por segundo.