El Chrono Squelette de Perrelet revela un corazón deportivo. Aunque pasa rápido, el tiempo puede detenerse con solo pulsar un botón y seguirá su curso con la misma facilidad.
La precisión de esta complicación coincide con la elegancia de un movimiento que revela un poco de su misterio, pero guarda su mayor secreto. Se trata de un reloj al que no falta la apertura, ni el ritmo. El momento del deporte se marca con toda la transparencia, ofreciendo toda la complejidad de su movimiento en un laberinto de relojería.
Bajo todas las miradas, este cronógrafo automático calibre P-291 se muestra en la intimidad de una pantalla de color negro o plata donde los numerales determinan la medida del tiempo; en tonos negro, blanco, azul o naranja. Cuatro discos de cristal mineral muestran los minutos (a las 12), las horas del cronógrafo (a las 6), la fecha (a las 3) y los segundos (a las 9), dejando el resto del escenario al mecanismo.
El modelo encarna una nueva generación de relojes que exaltan una gran audacia creativa, pero permanecen firmemente unidos a los principios de una marca para la cual la nobleza relojera es un atributo esencial.