Una de las grandes novedades de Omega en 2011 es una nueva reinterpretación del clásico Speedmaster, el primer reloj que estuvo en la Luna.
Un clásico que se renueva por fuera, con nuevos detalles estéticos, y por dentro, ya que aloja el novedoso Calibre Co-Axial 9300, el primer Co-Axial de Omega con cronógrafo.
Estéticamente el reloj guarda numerosas semejanzas con el original de 1969: como la esfera negra, las agujas y el taquímetro del bisel, si bien algunas novedades estéticas le aportan un aire de modernidad a este clásico.
Empezamos con la caja, realizada en acero pero también disponible en versión oro naranja o platino.
Con un diámetro muy generoso, 44,25 mm., cuenta con dos cristales e zafiro antirreflejos. El primero protege la esfera mientras que el segundo nos permite ver el novedoso calibre.
Uno de los grandes avances en la historia de Omega se remonta a 1999, cuando la firma presentó el Escape Co-Axial.
Este escape se compone de un platillo con una paleta de impulso y una clavija de impulso, un áncora con tres paletas y una rueda de escape coaxial en tres niveles, que comprende la rueda coaxial, el piñón coaxial y el piñón de engranaje, mediante el que se conecta con la rueda de transmisión y el tren de engranajes.