El centro de Gstaad se convirtió en los últimos años en el bulevar de compras más corto y a la vez popular de Suiza. Caminar en un ambiente invernal, con la elegancia de hoteles de primera categoría, sus restaurantes para sibaritas, paisajes con chalets de lujo, en un pueblo que se ha convertido en un destino muy apreciado entre personalidades internacionales.
Es precisamente en este hermoso lugar en donde Hublot abrirá sus puertas a mediados de diciembre en una ubicación de primer orden, en el centro de la principal calle peatonal de la ciudad, con el socio ginebrino y amigo desde hace mucho tiempo de Hublot Benoît de Gorski.
El abrir boutiques alrededor del mundo tiene varias lecturas para las casas relojeras suizas: la solidez de la marca, fortalecimiento de imagen y lo más importante la aceptación por parte de los coleccionistas, aficionados y conocedores de los relojes que ahí se exhiben.
Tras la cuarentena de boutiques que se han inaugurado en sólo 4 años (Place Vendôme, Beverly Hills, Madison Avenue, Ginza, Cannes, Moscú, Shangai, Pekín), Hublot prosigue con su fantástica expansión en las direcciones más prestigiosas del mundo. Este nueva locación no es la excepción.
Al entrar lo envolverá una atmósfera totalmente de montaña, evidentemente sin restar importancia a las tecnologías más vanguardistas, aquellas consideradas como de última generación. Usted podrá apreciar las atractivas colecciones en más de 30 metros cuadrados, podrá observar un magnífico techo bernés tradicional realizado por artesanos locales, junto con un suelo de granito negro, además de piel, madera, cristal… En esta boutique se alían la simplicidad y la nobleza de los materiales naturales con la complejidad de una tecnología puntera en los escaparates y una pantalla multimedia HD gigante que emite en directo la actualidad internacional de la marca que dará vida al concepto de fusión tan estimado por la marca.