De bigote recortado al milímetro y sonrisa radiante, Juan-Carlos Torres dirige desde 2005 una marca que conoce desde hace mucho tiempo. De hecho, en 1981 entró al departamento de contabilidad de la firma, desde donde presenció varios cambios de propietario hasta la adquisición por parte del grupo Richemont en 1996. Su rigor,eza de esta firma, cuya actividad no ha cesado desde su fundación en 1755.
Dice Juan-Carlos Torres: "La palabra lujo se ha vuelto omnipresente en la actualidad y su significado se ha vuelto banal. Como CEO de una marca de lujo, debo ser capaz de prever su devenir a 10 años. Por eso me reservo de utilizar la palabra en todo momento, como se acostumbra. En mi opinión, el lujo define la pertenencia a una cultura que se traduce en un objeto. Además, la participación del artesano es un elemento determinante en la creación de un objeto de lujo. Para la relojería, los relojes de lujo deben ser mecánicos, técnicos y no tecnológicos, y ser reparables siempre".
"En la actualidad, la palabra lujo parece equivaler a exceso de dinero. En realidad, es el deseo de adquirir un bien, sin importar la capacidad financiera, lo que determina el sentido del lujo".