Una de las valiosas novedades que presenta Jaeger-LeCoultre en el Salon International de la Haute Horlogerie (SIHH) es el Duomètre à Quantième Lunaire 40.5. Una pieza que nos ilustra de lo que es el auténtico trabajo artesanal que se lleva a cabo en los talleres de la prestigiada firma.
Pero como la técnica es un tema que los relojeros de Jaeger-LeCoultre dominan a la perfección y su gran reto es encontrar elementos que funcionen para la precisión, este ejemplar cuenta con una aguja segundera saltante que se mueve en incrementos de un sexto de segundo mientras que la fecha y la fase lunar se muestran en una subesfera separada.
Posee un movimiento Dual-Wing, un principio que proporciona prestaciones excepcionales que se distingue por la presencia de dos fuentes de energía independientes: la primera, regulada por el escape y el volante, está enteramente dedicada a la medición precisa del paso del tiempo, mientras que la segunda fuente de energía se dedica a la visualización de las funciones: hora, minutos, segundos y calendario de las fases de la luna para ambos hemisferios. Su sincronización está garantizada por el mecanismo de la aguja segundera saltante.