Debido a que expresa tanto el desempeño técnico y la plenitud estética, las fases lunares es tal vez una de las complicaciones relojeras más poéticas y femeninas. Equipado con un movimiento ultra plano elite, el modelo que presenta Zenith este año tiene la precisión de un alejandrino clásico y la libertad de un verso romántico.
El fondo de nácar y corona e indicadores de pedrería lo hacen una joya preciosa, sobria y elegante para la noche, chic y refinada para el día. El pequeño segundero a las 9 y las fases de la luna a las 6 le confieren a la asimetría sutil una apariencia clásica, que se combina con la modernidad del oro rosa para crear un reloj atemporal, sutil y deseable. Las esferas de nácar, guilloché plateada, chocolate o azul hielo se combinan con los colores del brazalete; un modelo de gala con brazalete en satín y esfera totalmente cuajada de joyas completa la gama de muchas versiones para una sola visión: un reloj deliciosamente femenino.